Revolucionarios que han pasado..

La Chica del Peaje

 



La chica del peaje parecía tener onda con nosotros, cada vez que pasábamos estaba mas simpática y mas escotada, desde el auto podíamos notar sus pezones bien duros, siempre se daba cuenta que la mirábamos con mucho interés, esos hermosos pechos sobrecargados le paraban la pija a cualquiera.

Esta vez le habíamos pagado con un billete alto y ella no tenia cambio, así  que en forma de chiste le dijimos que nos conformábamos con que se levante la remera, ella sin dudarlo levanto su remera y dejo al descubierto esos hermosos pechos, no lo podíamos creer, nos quedamos mudos, paralizados, desesperados atinamos a preguntarle a que hora salia y ella riéndose nos respondió chicos confórmense con eso nada mas.

Las bocinas de los autos de atrás nos obligaron a seguir adelante, aún restaban 200 kilómetros para llegar a destino y nosotros íbamos al palo seguíamos sin creer como nos mostró las tetas y las ganas de chuparlas  que teníamos, habíamos quedado en llamas esa imagen se nos había quedado dando vueltas en la cabeza, la situación se hacia insostenible, le dije a mi amigo que yo no aguantaba mas y que me iba a pajear,  no teníamos drama cada tanto nos pajeamos juntos así que ya nos conocíamos bien las pijas, cero problema.

Pelo la pija toda empapada y me dice que hijo de puta yo también necesito pajearme,  estoy igual pero no puedo dejar de manejar tenemos que llegar a tiempo, no te preocupes le digo yo me encargo, así que le baje la bragueta, meto la mano y le saqué la pija que estaba empapada como la mía y empecé a pajearlo con una mano y con la otra me pajeaba yo, de a ratos el me pajeaba un poco como para que no quede solo yo pajeando.

Como nos pusimos cada vez mas calientes decidimos parar al costado de la ruta para pajearnos mas tranquilos, nos bajamos bien los pantalones  y mientras comentábamos la situación vivida en el peaje hacíamos una hermosa cruzada, la pija de mi amigo me quemaba la mano y la mía estaba cada vez mas cómoda con la forma en que me pajeaba, de a poco íbamos mejorando la forma de pajear al otro. después de un buen rato de cruzadita pasamos al asiento de atrás así podíamos estar desnudos y sentarnos enfrentados con las piernas abiertas rodeando la cintura del otro así quedaban nuestras pijas bien pegadas y podíamos con una sola mano pajear las dos vergas al mismo tiempo.

Nos turnábamos de a ratos para pajear las dos pijas juntas, que estaban hirviendo y todas mojadas llenas de miel que se deslizaba hasta nuestros huevos un hermoso olor a paja y nosotros alzados gozando de una buena frotada. Distraídos por el goce de la  paja  y la calentura que teníamos no nos dimos cuenta que detrás del auto había parado una moto, cuando reaccionamos la persona estaba golpeándonos la ventanilla, nosotros en bolas en el asiento trasero con la pija toda mojada de la cruzada que estábamos haciendo miramos para la ventana y para nuestra sorpresa estaba la chica del peaje que toda colorada por la situación nos pide que bajemos la ventanilla y nos dice:

Hola chicos! necesitan ayuda?

El resto es para otra historia..


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